RSD en OIT
Junio 30, 2017

Estudio Cepal – OIT revela que participación de migrantes alcanza al 2% en el mundo laboral

Santiago, 29 de junio 2016.- El Jefe Nacional del Departamento de Extranjería y Migración, Rodrigo Sandoval, hizo presente la gran desventaja que significa ser el único país de América Latina que cuenta con una legislación de extranjería que data de los años 70, que no sólo es obsoleta sino además incompleta, pues no entrega herramientas […]

Santiago, 29 de junio 2016.- El Jefe Nacional del Departamento de Extranjería y Migración, Rodrigo Sandoval, hizo presente la gran desventaja que significa ser el único país de América Latina que cuenta con una legislación de extranjería que data de los años 70, que no sólo es obsoleta sino además incompleta, pues no entrega herramientas de gestión de la migración sobre todo en ámbito laboral.
“Lo que tenemos en Chile es una ley que en su título se llama Ley de Extranjería, una ley que no se hace cargo ni de la cooperación que uno puede hacer en los países de origen de los migrantes ni tampoco entrega herramientas de integración o de inserción una vez que están instalados en el país”, dijo.
Sandoval aludió al tema en el marco de la presentación del estudio “La inmigración laboral en América Latina”, una investigación conjunta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El documento señala que la participación migrante en el mundo laboral ronda el 2% del total, y que el 75% de los migrantes están ocupados. Ello se explicaría, entre otras razones, por el interés de los extranjeros por trabajar, aun cuando ello sea en oficios mal remunerados o en condiciones de informalidad laboral.
La investigación constata que la migración en Chile tiene niveles educativos más altos que los nacionales que en otros países, por lo que su participación laboral corresponde a un escenario diversificado, con elevadas proporciones en el servicio doméstico, los servicios financieros, bienes inmuebles y servicios a empresas, y el sector de comercio, restaurantes y hoteles.
“Lo que se puede observar en este análisis es que tenemos un perfil migratorio donde los migrantes tienen dos años más de escolaridad, trabajan en un 74% versus un 53% de los chilenos, tienen menor impacto en los servicios sociales, tienen menores tasas delictivas, tienen más trabajo como empleador… En una migración como la chilena, donde un 90% puede trabajar, el trabajo es vital y por lo tanto, en la medida que uno tenga herramientas para incidir en lo laboral también va a incidir en las condiciones de integración