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Abril 24, 2017

Jefe de Extranjería y hacinamiento de migrantes: “La culpa es de quienes ven en esto una oportunidad de lucrar”

• El Censo 2017 reveló que en distintas comunas migrantes de diferentes países viven hacinamos en viviendas altamente precarias. En entrevista con canal 24 Horas, Rodrigo Sandoval sostuvo “hay personas que sienten que la precariedad de otras les permite un margen amoralde ganancia”.

Santiago, 24 de abril 2017.- A propósito del Censo 2017, quedaron en evidencia las precarias condiciones en que viven decenas de migrantes en distintas comunas de la capital. En habitaciones de 3 por 2 metros reside una familia, con mínimos espacios para desarrollar sus vidas.

En entrevista con canal 24 Horas, el jefe de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior, Rodrigo Sandoval Ducoing, llamó la atención en cuanto a que aquello que vemos en cuanto a migración nos habla más de lo que es nuestra sociedad que lo que son los migrantes en general. “Cuando vemos a personas migrantes que están en situación de hacinamiento vemos a personas en situación de vulnerabilidad de la cual una persona se aprovecha. Y eso no es tan distinto a lo que sucede con mucha gente en situación de pobreza, que es aprovechada por otras personas para lucrar. Aquí tenemos una situación inaceptable de una persona que se aprovecha de esta situación de vulnerabilidad para establecer condiciones injustas en términos de proveer un servicio de vivienda”.

Añadió que “uno tiene que preguntarse si es la situación migratoria la que tiene en posición de vulnerabilidad a estas personas o bien si son las rigideces del sistema migratorio las que impiden que estas personas tengan condiciones de vida dignas y suficientes. Muchas de estas personas acceden a estas viviendas informales porque no cuentan con carnet de identidad, es decir, no pueden acceder al mercado del arriendo como cualquier otro sujeto. También, en otros casos, se debe a que por la misma rigidez administrativa no pueden contar con su cédula o trabajar libremente y no pueden acceder a una vivienda de mejor calidad. Por lo tanto uno tiene que plantearse estos temas más en lo global. Evidentemente en materia de vivienda existe un desafío no sólo en lo que se refiere a migración sino respecto de la cantidad de habitantes: no es que falten viviendas para los migrantes sino que faltan viviendas para las personas que son parte de una economía y de una sociedad que siempre va más adelante de la capacidad del Estado de hacerse cargo de esas realidades”.

Según dijo, está instalada la idea de que si los migrantes llegan acá deben acostumbrarse a las condiciones que se les propone, porque por algo llegaron acá y están mejor que en sus países de origen. “Eso no es tan así, Las personas que migran no necesariamente se encontraban en condición de vulnerabilidad o en un alto grado de precariedad económica en el país en que estaban. Pero también uno tiene que preguntarse si no es también el mismo argumento que usa el empleador para no pagarles más. Les dice “si te gusta bien, quédate con el trabajo que te doy, con el sueldo que te pago, y no me pidas más porque vas a estar mejor que en cualquier otro trabajo”. Lo que quiero decir con esto es que cuando hablamos de migración acusamos grietas o vacíos o deficiencias de lo que es nuestra sociedad, en términos del respeto a la situación del otro. Lo que vemos con las personas migrantes es que como Estado y como sociedad hemos dejado que sea el mercado el que establece el formato, condiciones y estructura en las cuales se da la migración. En la medida que hay un Estado ausente siempre se da que ese espacio lo ocupa algo o alguien, en este caso el mercado. Y son las lógicas de mercado, crueles y frías, las que están definiendo la forma en que se da la migración”.

Acusó además que “la optimización amoral de la ganancia nos hace ver, por ejemplo en Estación Central, casas de fachada continua, diseñadas para un piso, que ya van en un tercer piso sólo para viviendas precarias que están dando lugar al negocio con la migración. Aquí hay que ver el problema donde está: personas que sienten que la precariedad de otras les permite un margen de ganancia. La culpa no es de los migrantes, sino de las personas que ven en eso una oportunidad de lucrar”.

Sandoval explicó que el gran factor vulnerabilizador de la migración es la irregularidad migratoria, es decir, no contar con los permisos de residencia. “Las políticas del Estado deben ir encaminadas para que todas aquellas personas que se encuentran en territorio nacional cuenten con regularidad administrativa porque es la única forma de visibilizarlas para las políticas públicas que se pueden dictar respecto de ellas”, destacó.

En tal sentido, detalló que este gobierno es el que más ha trabajado en pos de esta tema y argumentó  desde el Departamento de Extranjería se han establecido múltiples mecanismos para acceder a la regularidad migratoria, como la visa por motivos laborales, la eliminación de multas a niños, niñas y adolescentes, el establecimiento de un valor único de 15 dólares a las visas para menores de edad y el programa Escuela Somos Todos, que busca dotar de visa a todos los menores que son parte del sistema escolar.

Estas medidas han significado una gran herramienta de regularización para migrantes que, hasta antes de ellas, trabajaban y vivían fuera del sistema.